La cultura de Gifu es mucho más que solo turismo

Si hay algo que destaca al viajar a Gifu, es la autenticidad. Gifu es tal y como lo ves, no ha sido renovado para los turistas. En ciudades como Gujo Hachiman, puedes ver cómo la comunidad se desarrolló en armonía con la naturaleza. El agua pura que fluye de las montañas y a través de los canales alrededor de Gujo Hachiman ha sido tratada como el recurso más valioso de la ciudad durante generaciones.

Al igual que Gujo Hachiman, otras ciudades han mantenido una apariencia tradicional, o al menos los barrios históricos. Al visitar los mercados matutinos en Takayama, las casas únicas de Mino y el centro histórico de Hida-Furukawa, no solo sientes la historia, sino cómo esta da forma al presente.

Gujo Hachiman: la ciudad del agua de Gifu

Gujo Hachiman
Gujo Hachiman

Puedes oír el agua por todo Gujo Hachiman: a veces un goteo, otras veces un gorgoteo, a medida que desciende de las montañas a través de los canales artificiales construidos hace 400 años que cruzan la ciudad. A Gujo Hachiman se le ha dado el sobrenombre de “mizu no machi”, (la ciudad del agua) y no es difícil entender por qué, mientras caminamos por sus antiguas calles.

El agua prístina fluye frente a las casas, donde los depósitos de agua mizufune se han utilizado durante generaciones para separar el agua potable, que posteriormente se usa para lavar las verduras, y por último para lavar los platos y alimentar a los peces.
El pez actúa entonces como un filtro, limpiando el agua antes de que vuelva a entrar al río. Es una forma antigua de sostenibilidad, e incluso hoy en día los lugareños se enorgullecen de la calidad de su agua: a su vez, se turnan para limpiar y mantener las vías fluviales, asegurándose de que el agua vuelva a la naturaleza tan limpia como se le dio a la ciudad.

Además del agua, hay muchas otras razones para visitar Gujo Hachiman: el centenario festival de danza Gujo-odori que se celebra en verano, las artesanías locales, como teñido de añil y las pancartas de carpa gigante hechas para celebrar “el día de los niños” en mayo, y el ambiente japonés del pasado, que impregna las calles, por nombrar solo algunas. Y todo va acompañado de la banda sonora del agua.

Las calles históricas de Gifu

Historic Streetscapes
Calles históricas

En Gifu, el pasado y el presente se encuentran a menudo entrelazados. Puedes verlo en las calles de las ciudades de toda la región. En Mino, el centro de la industria tradicional del papel de Gifu, un ejemplo son las antiguas casas de udatsu que todavía en la actualidad están bien conservadas. Con los inconfundibles cortafuegos, que se elevan por encima de los techos entre las casas, estos edificios fueron en un tiempo accesibles únicamente para comerciantes adinerados. Hoy en día, muchos de ellos albergan cafeterías y tiendas centradas en la artesanía regional, pero otras siguen siendo hogares.

Takayama, Hida Furukawa, Gujo Hachiman y el barrio de Kawaramachi, al pie del castillo de Gifu, hay una larga lista de otras áreas históricas en Gifu. Pese a ser populares entre los viajeros, no se han mantenido solo para turistas. La gente vive y trabaja allí. Tomemos el mercado matutino (Asaichi) de Takayama , por ejemplo. Frente al templo sintoísta de Takayama, un edificio protegido del siglo XVII que se utilizó como oficina del gobierno local hasta la reciente década de 1960, el mercado Jinya-mae Asaichi de Takayama contiene alrededor de 30 puestos la mayoría de las mañanas, donde los agricultores venden frutas, verduras y otros productos. A solo unos pasos de distancia, a orillas del río, el mercado de Miyagawa Asaichi, que tiene el doble de puestos, con una animada mezcla de artesanías de madera, tentempiés y productos agrícolas, es popular tanto para los lugareños como para los turistas.

Festivales de Gifu, designados Patrimonio de la UNESCO

Takayama Spring Festival
Festival de primavera de Takayama

Durante todo el año, se celebran festivales históricos en todo Gifu, que se conservan vivos y actuales gracias a los lugareños, cuyos esfuerzos han hecho posible que tres de estos festivales se mencionen entre los 33 festivales japoneses tradicionales registrados colectivamente en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO desde 2016.

Considerado por los japoneses como uno de los “tres más hermosos” en Japón, el más famoso de ellos es el festival Takayama, que se lleva a cabo desde hace más de 300 años. Se organiza en primavera y otoño, cuando las carrozas desfilan por las antiguas calles de la ciudad acompañados por cientos de personas en trajes de época, es como un viaje en el tiempo, un espectáculo que se vuelve aún más impresionante cuando las carrozas de la noche están decoradas con docenas de linternas.

Eventos similares que también han sido designados Patrimonio de la UNESCO, tienen lugar en Ogaki en mayo y en Hida-Furukawa en abril, aunque este último tiene una particularidad: una parte del festival de Furukawa incluye a varios cientos de hombres vestidos tan solo con bermudas tradicionales japonesas, clamando y golpeando enormes tambores taiko.

Además de las celebraciones, las carrozas de cada uno de estos eventos realzan la habilidad de los artesanos de Gifu. En el Salón de Exhibición de Carrozas del Festival Takayama, las cuatro gigantescas carrozas en exhibición están suntuosamente decoradas con esculturas en madera, metal, pan de oro y objetos lacados. Cada uno de estos se considera de valor incalculable, y esto también se aplica a la tradición: cada octubre se sacan para participar en este evento otoñal de Takayama.